¿Por qué hacer un Refinanciamiento Cash-Out?
A medida que pagas tu crédito hipotecario y los precios de los bienes raíces suben, generas plusvalía (equity) en tu propiedad. Un refinanciamiento "Cash-Out" te permite aprovechar esa riqueza acumulada convirtiéndola en dinero líquido sin tener que vender tu casa.
El poder de consolidar deudas
Las tasas de interés de las tarjetas de crédito o préstamos personales suelen superar el 20% anual. En contraste, las tasas hipotecarias son históricamente mucho más bajas. Muchos propietarios utilizan un refinanciamiento Cash-Out para pagar todas sus deudas de alto interés, consolidándolas en un solo pago mensual más bajo y manejable.
Cómo funciona el límite de LTV
Los bancos no te prestarán el 100% del valor de tu casa; eso sería demasiado riesgoso. Utilizan una métrica llamada Loan-to-Value (LTV).
Por ejemplo, si la regla es 80% LTV, significa que el banco está dispuesto a que tu nueva hipoteca represente como máximo el 80% del valor total tasado de la propiedad. La diferencia entre ese monto máximo permitido y lo que aún le debes a tu banco actual, es el efectivo que te puedes llevar a tu bolsillo (descontando los gastos de cierre).
Preguntas Frecuentes (FAQ)
Generalmente, no. El IRS en los Estados Unidos no considera el efectivo de un refinanciamiento como un "ingreso", sino como un préstamo (porque tienes que devolverlo). Por lo tanto, el dinero que recibes es libre de impuestos.
Sí, al hacer un refinanciamiento estás firmando un contrato completamente nuevo. Sin embargo, no estás obligado a elegir 30 años; puedes optar por refinanciar a 15 o 20 años si tu presupuesto te lo permite y quieres saldar tu deuda más rápido.